CORRESPONSAL ITINERANTE

En tránsito por los lugares de siempre
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lunes, 14 de diciembre de 2009

Resfriado

Hace mucho tiempo, cuando yo era una niña, recuerdo que mi madre nos levantaba a mi hermano y a mi cada día a la misma hora. Nos daba de desayunar, nos vestía y nos íbamos al colegio.

Y así, día tras día.

Incluso los de lluvia.

En el sitio de donde vengo es poco normal que llueva, pero cuando llueve suele hacerlo a gusto. Será que el clima se quiere resarcir. Y para nosotros, que no estamos acostumbrados a ese tipo de inclemencias climatológicas, tal evento supone un desajuste total de nuestros hábitos. Es así que los días que llovía en mi niñez, los colegios solían estar desiertos y los profes, si se dignaban a aparecer, se hinchaban a poner equis en la lista de ausencias de los alumnos.

Para los pocos que asistíamos era más bien un día ocioso y tenía su aquel el estar haciendo ejercicios extras bajo la luz artificial mientras se oía la lluvia golpear los cristales.

Básicamente éramos unos pringados.

Todos los que faltaban estaban en casa viendo dibujos animados y nosotros, la minoría, con los zapatos mojados resolviendo problemas de matemáticas.

De ahí, supongo, me viene el que me cueste tantísimo llamar enferma al trabajo. Ya se lo tengo dicho a mi madre. Es su culpa y de nadie más que me haya enseñado que uno no debe faltar a sus obligaciones y que hay que tener una razón muy buena para fallar a un día de trabajo.

No soy la única. A mi hermano le pasa lo mismo. Ya tenemos que estar muriéndonos para no sentirnos culpables a la hora de llamar enfermos...

Unos pringaos, lo que yo diga.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

6 feet over

Hoy es uno de esos días que ando medio dormida por cualquier rincón, que me salen agujetas furtivas sin haber hecho ningún esfuerzo aparente, que me duele la cabeza a ratos y hablo como el niño del Vicks VapoRub... que me pongo ñoña, vamos. Y que se me han acabado las vacaciones.

Y eso que mis vacaciones suelen ser lo más parecido a mis días libres, sosa que es una. Y maruja. No he hecho gran cosa en estas tres semanas y he estado perfecta hasta hoy que me ha entrado esta cursilería en el cuerpo.

El caso es que cuando me sumerjo en esta clase de estados, se me suele ir la cabeza por derroteros absurdos. Y es así como hoy le explicaba a Kheldar mi creciente inquietud por las actividades funerarias de los gorriones.

¿Cuántos gorriones puede haber en una ciudad?¿Miles?¿Cientos de miles? Siempre los vemos revolotear entre las mesas de las terrazas y para mí que son muchos. ¿Y cuál es el depredador natural de los gorriones? Probablemente los gatos, pero es que tampoco veo yo tantos como para ser el azote de la población gorrionil. Así que suponiendo que unos pocos mueren a garras de los gatos callejeros, el resto debe morir por causas naturales, ya sean enfermedades o por la edad. Que me ilustre el que sepa más del tema, por favor.

Siendo esto último y teniendo en cuenta el enorme número de estos animalitos que existen en la ciudad... ¿por qué no vemos cadáveres de gorriones fulminados a los pies de los árboles, en los parques, en las calles...? ¿Es que tienen un santuario?¿Dónde queda?¿Se autodestruyen cuando mueren?¿Existe una mafia entre los pajaritos que se deshace de los cuerpos eficientemente?¿Tienen la decencia de morirse dentro de los límites de sus nidos para no molestar a los viandantes?...

¡Es que me corroe la curiosidad!

martes, 3 de marzo de 2009

Esa simpatía...

Una de las cosas que jamás entenderé es lo miserable que se sienten algunas personas en sus profesiones. O al menos la sensación que me da de que se sienten así.

El otro día fui al médico a una revisión rutinaria. Mira que vas ahí toda resignada, comiéndote el miedo a lo que te vayan a hacer (no, no es agradable que te claven agujas, que te soben en lugares recónditos, que te observen con lupa) y lo primero que ves es un señor que ni te mira a la cara y te dice un hola casi como si fueses su ex-suegra.

Intentas ponerle una sonrisa al asunto, cambiar el ambiente porque si el médico se siente relajado, tú te quedas más tranquila pensando que te va a hacer menos daño. Pero ni con esas. Y le dejas que te introduzca lo que él crea más conveniente por cualquiera de tus orificios corporales, le pones sonrisa, forzada, pero sonrisa. Le dejas que te palpe por donde crea necesario, le pones sonrisa, forzada, pero sonrisa. Te hace preguntas íntimas, le pones sonrisa, forzada, pero sonrisa... y él sigue tan seco como cuando entraste, te trata como ganado y te hace dejar la consulta casi en bragas y con un portazo en las narices.

Vale, está haciendo su trabajo, no tiene por qué tratarte con la dulzura con la que te trata tu abuela pero... ¡¡¡una pizca de compasión!!! ¡Es a mí a quien le están haciendo las perrerías, no a él! ¿Qué puede ser tan sumamente importante y dramático en su vida que no es capaz de devolverte esa sonrisa?

Ains!!!!!

jueves, 5 de febrero de 2009

Disney Gótico

Gótico o de Tim Burton, como a mi chico le gustaba llamarlo. De mierda como a mí me gustaba llamarlo.

El caso es que después de tanto tiempo queriendo ir, después de todos los preparativos, los planes, las ilusiones... nos encontramos con la ley de Murphy.

Día Uno: vientos huracanados, lluvia torrencial, granizo, bajas temperaturas. Mojados desde las 10 de la mañana. Atracciones cerradas antes de lo previsto en las programaciones, sin tener que ver con el clima. Restaurantes cerrados.

Día Dos: nublado, temperaturas más bajas que el día uno, mucha más gente, colas de horas. El restaurante donde comemos como evento especial del viaje resulta dar un servicio pésimo, y acabamos quejándonos. Nos compensan con dos vales para saltarnos las colas, pero...

Día Tres: sol a rachas, temperaturas más bajas que el día dos, peligro de congelación de deditos del pie. Una de las atracciones que usamos con el vale se para en mitad de trayecto. Al final del día me encuentro con un chicle pegado en mis pantalones.

Así, ¿cómo se coge una las vacaciones? Lo tengo claro, la próxima en casa, debajo de las mantas. He dicho.

martes, 20 de enero de 2009

Medias

-Oye Maru-chan, ¿estás bien?
-Sí, ¿por qué?
-No sé, te veo rara, tienes una sonrisa extraña y caminas algo así...

Mierda, se me nota que estreno medias de soporte.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Xmas present

Justamente ha sido la ley de Murphy. Sólo hay una Navidad al año, y así sólo hay una posibilidad de hacerse Tío Gilito por un mes, y más en época de crisis.
"Genial"- me dije- "este año trabajo el 25 y esquivo el cambio de moneda". Pues mira tú que bien, voy y pillo un resfriado. Yo que estaba tan orgullosa de mi salud de hierro, de haber estado una larga temporada sin caer enferma voy y el día antes de irme a un viaje de 9 días por trabajo, que abarca Navidad, y que justamente había pedido, empiezo a moquear.
No me fastidies, ahora... ¡ahora!. Pues me niego a llamar enferma. Así que fui a la farmacia más cercana con mis kleenex y la nariz mojada.

-Hoda buedad... ¿me puede dad un medicamedto pada lod dedfdiados?que tenga antihidtaminicod, podque tengo que coged ud aviód y no quiedo hadedme daño ed dod oídod.
-Pues aquí tiene señorita, tiene todo eso que usted pide; descongestionante, antihistamínico y paracetamol. Toma ya.
-Gradiad.

Me faltaban manos para abrir la caja y darme un chute. Pasan las horas... snif snif. Esto no parece que cambie, yo sigo con moquera. Me voy a la cama. Me despierto con mocos. Sigo durmiendo. Me despierto con mocos. Sigo durmiendo. Me despierto con mocos. 6 de la mañana, a trabajar. Miedda. Segundo chute.

De camino al trabajo. Primera baja; oído izquierdo, barotrauma. Segunda baja; nariz roja y en proceso de irritación alarmante. Tercera baja; casi se me salen los ojos en cada estornudo y dolor en la caja torácica debida a la violencia de los mismos. Quiero dormir.

Se hace la hora de comer y me meto el tercer chute. "Por dios por dios, que se me pase pronto". Miro dónde me toca trabajar, ouch, business y llenos... doble miedda. Hablo con mi madre y la bendita intenta animarme y me sale con eso de que un resfriado sólo tiene 3 días de pico y después va desapareciendo. Qué gracia, ¿no?, yo ya voy por el segundo y me falta uno. Me miro al espejo en la oficina. Me lloran los ojos, tengo la nariz como Rudolph, se me cae el moquillo incontroladamente y no oigo por un oído. Bonita estampa.

Cuarto chute. Nada, no noto mejoría. Sigo escapándome al cuarto de baño a sonarme el resfriado y lavarme las manos. Y los efectos del antigripal sin aparecer, cosa que me mosquea mucho.

Cuando aterrizamos, y haciendo uso de mis poderes jedi bostezunos, consigo que no se me descompensen de nuevo los oídos. Ueeeh! Ha sido todo un desafío para mi, pañuelo en mano emanando fluidos nasales a tutiplén. Según mi madre ya queda menos para que se me vayan los síntomas raro-malos del resfriado... pero entonces ¿qué ha hecho la medicación?
¿Y dónde está ese descongestionante y ese antihistamínico, oiga?

Bueh, es igual, yo me meto otro chute por si acaso. Y van seis.

martes, 13 de mayo de 2008

Damos asco

Yo no era nadie. Un día, porque el Señor lo dispuso así, y ya sabemos lo que dicen de los caminos del Señor, mi hermano decidió casarse con una moza de buen ver, forrada y... famosa.
De repente yo, que ni pinchaba ni cortaba, que sólo me unían unos cuantos genes con mi fraternal homónimo, aparecía en revistas del corazón y curiosamente era la comidilla de las mujeres con papel albal en la cabeza de las peluquerías de barrio.

Joder, yo no he pedido esto. Joder, yo no quiero que me persigan ni que tenga que salir en los medios la marca del papel higiénico con que limpio mis humildes posaderas. Ni tampoco quiero usar gafas de sol. Yo no era nadie. Y ahora soy la "hermana de" a quien todos tienen derecho a perseguir y a fotografiar. Dicen que es por el derecho a la información. ¿Información sobre qué? ¿sobre mis idas y venidas en mis aburridos días?¿No sería más bien derecho a la polemización, si es que existe el palabro?Derecho a que los demás vengan y digan "La hermanísima llevaba pantalones de cuadros, queeeee hortera". Pues qué gracia, tú. Me ha tocado. Y paso de que me juzguen en todo momento. De tener que ver mi foto en revistas, y más que nada porque ni lo he pedido y porque ni saco tajada. No quiero entrar en el juego, no me arrejunto.

Entonces, ¿qué tiene más peso aquí? ¿La información de ávidas marujas que no tienen otra cosa que hacer en sus quehaceres cotidianos o la privacidad de una sola persona que nunca quiso ser el centro de atención?¿Qué derecho tiene más importancia?

Porque yo no era nadie y ahora soy una bruja por querer pasar desapercibida. Manda huevos con los caminos del Señor. Porque además, soy atea.

martes, 25 de marzo de 2008

AVENTURAS Y DESVENTURAS EN COMPAÑÍA DESAFORTUNADA

Pues sí, como en la típica película de policías en la que uno es muy duro y pasa de tener un compañero de patrulla, el cual acaba siendo muy patoso y provoca serios deseos de homicidio completamente voluntario por parte del protagonista… El compañero con el que me ha tocado trabajar estos últimos días ha sido una prueba a mi entereza estomacal y nerviosa.

No llegaría a explicarme del todo bien, más que poniendo ejemplos, de las situaciones absurdas en las que me veía con esta persona. Pasar demasiado tiempo con él provocaba preguntas retrospectivas con respecto a mi sistema de lógica. ¿Soy yo o es él?

Caso 1:
Yo: “¿Has desayunado?”
Él: “¿Hoy?
Yo: …

Caso 2:
(Llamada telefónica a mi habitación de hotel, una hora y media después de llegar de un agotador viaje de 12 horas y tras casi 24 horas sin dormir)

Él: “¿Sabes cuál es el prefijo de Japón?”
Yo: 0081
Él: “¿Estabas durmiendo?
Yo: …

Caso 3:
(Mirando el mapa tratando de encontrar la Fontana de Trevi en Roma, por expresa y repetitiva petición suya)

Él: “¿Dónde vamos?
Yo: …

Esto es sólo un brevísimo ejemplo de los días de tensión e interrogante infinita a los que he estado sometida… ¿Y cómo acaban esas pelis?…